domingo, 12 de septiembre de 2010



CREER O NO CREER ENTRE LA ACEPTACIÓN Y LA IGNORANCIA

Un ejercicio no hipertélico.

BARQUISIMETO, JULIO DE 2009

Antiguamente, no había dos sendas. “Aquellos que habían llegado” caminaban todos por el mismo camino.

Anónimo

Siento una necesidad inmensa de cambiar

Al subir una cuesta, puedes darte por vencido cuantas veces quieras, siempre y cuando que tus pies no dejen de avanzar.

Shoma Morita



CREER O NO CREER ENTRE LA ACEPTACIÓN Y LA IGNORANCIA

Un ejercicio no hipertélico.

Autor: Carlos Alberto Vásquez Delgado

Año: 2009

RESUMEN

Por qué la persona humana sufre, a sabiendas de que el sufrimiento, genera una serie de males no sólo físicos, sino también psíquicos y espirituales. El objeto de este artículo es el de profundizar en la aceptación como manera alternativa para evitar el sufrimiento. El cambio comienza en principio con la aceptación de una nueva información que posteriormente tendrá que ponerse en práctica en la vida diaria hasta que los resultados obtenidos nos demuestren que hemos reemplazado los programas arcaicos y limitantes por unos más amplios y satisfactorios. También me he preguntado respecto a qué hacer con nuestra ignorancia y sobre el epos que debemos recorrer de manera alegre, con humor, para buscar el bien estar desde todo punto de vista. Me he preguntado sobre la iteración de la conversación hasta caer en la hipertelia y sobre todo, el daño que ella ocasiona en nosotros y en nuestras relaciones con los otros y mejorar así la comunicación, la convivencia y la paz.

Palabras Claves: Creer, aceptación, ignorancia, hipertelia.

Prima Desiderátum

Nuestro mundo pudiera ser mejor de lo que hasta ahora ha sido puesto que todo se puede mejorar. El ser humano podría cambiar en aras de una excelente y más sincera convivencia en paz, en armonía… en el amor. Pero para que ello se dé, necesitamos comprender que el amor es universal y es nuestra misión en el planeta. Así pues que necesitamos continuar buscando la felicidad, porque la felicidad es perfectible.


Salen al paso una serie de preguntas cuyas respuestas, tal vez, están aún muy lejos, ¿Por qué tanta ignorancia? ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué aparecen, no obstante el avance de la ciencia y la tecnología, nuevas enfermedades? ¿Por qué existe tanta envidia? ¿Por qué persisten las guerras? ¿Por qué persevera la injusticia? ¿Por qué aumenta la maldad? ¿Por qué no hay armonía? ¿Por qué esa división de ricos y pobres? ¿Por qué existe tanto sufrimiento?


El estudio y comprensión del por qué existen y suceden tantas cosas, nos pudiera llevar al reconocimiento de ciertas leyes que permitan crear un futuro mejor para toda la humanidad, y muy especialmente, para todas aquellas personas que desean hacer un cambio, para entrar en los verdaderos meandros de la paz, de la armonía y de la felicidad, y del amor a través del compromiso de comprender, explicar y trabajar con el principio elemental de la evolución de la conciencia.


Para apuntalar los fundamentos de una civilización nueva, de un nuevo momento con mayor nivel de satisfacción para todas las personas, es imprescindible comenzar por encontrar armonía en nosotros mismos, para lo cual, es indispensable estudiar y practicar las leyes y principios universales que conducen a esa armonía. Ahora bien, la única forma de hacerlo, creo yo, es a través de la práctica constante del estudio de esas leyes y principios de manera que saltemos a la sabiduría, y poder así, desarrollar la paz y la armonía directamente sobre el terreno, con la enseñanza del diario vivir.

Se hace entonces, imperioso que el ser humano aprenda a leer los propios códigos de la naturaleza, y a regirse por las leyes del universo. Una vez obtenida esa comunicación, ese aprendizaje, conocer los conceptos y creencias de los hombres, debemos reconocer que son las auténticas tareas propiamente dichas de ese proceso de aprendizaje.

Pienso que el aprendizaje, se convierte en comprensión [comprensión-explicación-aplicación] sólo a través de la práctica constante y de la verificación de los resultados de esa práctica. Es allí cuando el concepto o la creencia desaparecen dando paso así a una verdad que permite llevar al ser humano a la trascendencia de todas las limitaciones de la materia para instalarse definitivamente en el estado de perfectibilidad que lo llevará a ser ilimitado.

Cada uno de nosotros como creaciones del universo tenemos una razón y un propósito específico, dentro de lo que es la inteligencia divina, no obstante, y por razones de la existencia de la ignorancia en cualquiera de sus formas de las leyes y principios podemos confrontar la aparición de quienes nieguen la existencia de Dios. Las leyes que rigen todo lo observable tienen que ver con que " la naturaleza no responde al azar ni al capricho de un dios emocional y malhumorado... detrás de todo lo que vemos existe una Ley, que podemos recordar:

  • La ley de la Mentalidad.
  • La ley de la Causa y el Efecto.
  • La ley de la Correspondencia.
  • La ley de la Vibración.
  • La ley de la Polaridad.
  • La ley del Ritmo.
  • La ley de la Generación.

NOVA DESIDERATUM

Lo que deseo hacer en estas páginas, es reflexionar (La reflexión según Hegel significa no sólo el conocimiento reflejo que penetra en el fondo de las cosas, sino también el conocimiento relacional, la concepción de algo no tanto en sí mismo, cuanto en relación consigo mismo o con alguna otra cosa. El pensamiento se desprende de lo inmediato, realiza un cierto retroceso respecto de él, el rodeo de la reflexión que nos permite aprehender no tan sólo las cosas, sino también las relaciones”. Este movimiento aparece como una mera actividad del conocimiento. Pero en realidad “esta marcha es igualmente la del ser mismo que se interioriza por su naturaleza y se convierte en esencia mediante ese ir dentro de sí mismo” (Lógica). La reflexión tiene, pues, en Hegel un significado objetivo u ontológico, tanto como personal y subjetivo. Colomer, E.) formalmente y que de hecho, he venido haciendo no tan formal desde hace algunos años. ¿Es posible reflexionar informalmente? Tiene que ver con el creer diario (Parece, pues, que la filosofía está íntimamente relacionada con la experiencia cotidiana, aunque a veces surja entre ambas alguna alineación. La filosofía no acepta ya al mundo como algo obvio. Sino que la filosofía, en él, es expresión del hombre, el cual es consciente constantemente del mundo y de sí mismo, y por eso está en condiciones de hacer una investigación crítica. La filosofía es el hombre, en cuanto éste se halla en camino hacia la última respuesta, que da orientación al curso cotidiano de su vida. La filosofía radicaliza y dilucida la experiencia de cada día.) Y obviamente con el sistema de creencias que como seres humanos poseemos de manera consciente o inconsciente. Si hasta la presente fecha, la inteligencia ha sido nuestra salvación, ahora se cierne sobre nuestras cabezas algo que se ha convertido en una gran amenaza: la ignorancia.

Ahora bien, generalmente nos ocupamos de las cosas de la vida sin percatarnos de lo complejo del proceso que desatamos en una sencilla crítica, en un juicio de valor o no… Cuando iniciamos ese proceso de la crítica o de los juicios, percibimos el objeto, la situación, la actitud de una persona o de un grupo y aparentemente, de manera simple, a veces precipitada, a veces no, emitimos una respuesta. Ese ejercicio, que la mayoría de las veces es natural, al ser analizado en una estructura más profunda, resulta que debería estar en correspondencia entre lo que somos y lo que pensamos.

A veces es así. Pero cuando nos detenemos a reflexionar, no nos percatamos de que si no hacemos intelectualmente la correspondencia entre lo que SOMOS y lo que creemos, nos estamos constituyendo en seres hipertélicos, vale decir, en seres que esgrimimos un discurso que es incoherente con nuestro sistema de creencias y nuestro creer logrado a través de un fenómeno denominado cotidianización. ¿De qué nos sirve entonces, tomar todo lo que vemos o nos enseñan como verdad o como ilusión? Como seres humanos creo que concebimos el mundo y así estructuramos nuestra visión du monde como una manera de no aumentar el riesgo de una hipertrofia, banal por demás, de nuestro sistema de creencias donde moran nuestra ignorancia y nuestras limitaciones. Entonces… ¿creer o no creer?

Los seres humanos hemos sido preparados para creer o no. Ahora vale decir, para aceptar o no, sin que la aceptación se convierta en sinónimo de creer. La aceptación tiene mucha relación con nuestra manera de evolucionar. Vale decir que usted no puede evolucionar si no acepta. Aceptar sirve en este preciso momento para comprender y alcanzar planos de conciencia absolutamente imprescindibles para nuestra transformación. Como ejemplo, veamos que nuestra finalidad en la tierra es la de amar. Ahora bien, no podemos alcanzar el amor sin vivir la aceptación de cada momento.

La palabra aceptación se refiere significativamente a varias cosas: nos aceptamos a nosotros mismos. Aceptamos a los demás. En la primera acepción, los seres humanos nos aceptamos o no nos aceptamos. Esa palabra inclusive involucra al amor quien comparte su misma energía con la aceptación pero es más grande a la vez.

El proceso que comienza cuando nos aceptamos o cuando no nos aceptamos es extraordinariamente complejo y no es igual o no se produce de la misma manera en todos los seres humanos. En la mayoría de los casos están presente entre otros constituyentes: el epos, las caricias, la valoración, la benevolencia, entre otros. Estos constituyentes, normalmente están en sintonía natural y cuando concienciamos, generalmente tratan de aislarse, de implotar provocando un desorden, aún no patológico, de la aceptación.

Ahora bien, ¿qué ocurre con la ignorancia? Lo primero que debo establecer es a qué me refiero cuando digo ignorancia. Existe una ignorancia múltiple que puedo definir como ignorancia socrática, es decir, aquel saber que se ignora. Una ignorancia sociohistórica que se presenta como ausencia de voluntad de saber y a veces como presencia de voluntad de no saber, saber mal lo que se sabe o saber lo que no se debería saber. Una ignorancia sapiente que consiste en creer saber lo que se ignora. Una ignorancia educada adquirida por un sujeto en la “jaula escolar”. Y, una ‘última’ que denominaré ignorancia escolar, que se nos presenta en tres formas intrínsecamente comunicadas: académico-administrativo donde sólo cumplen tareas los alumnos y profesores. Jurídico-académica donde los profesores y alumnos se esmeran por cumplir las normas. Y una última, la pragmático-cognoscitiva que consiste en la repetición mecánica de los contenidos. Toda esta ignorancia bien tipificada es la que denomino ignorancia académica y de la que me ocuparé en mi reflexión, conjuntamente con la ignorancia de élite, que bien entendida es aquella que se genera en las resurgentes clases sociales y está apegada, aunque de manera contradictoria, a la pobreza y sus manifiestas compañeras: la precariedad, la marginalidad y la exclusión.

En todo caso, la ignorancia tiene que ver con el lado oscuro de nuestra mente. Por ello se dice que la ignorancia reina en alguna parte de nuestro cerebro que no podemos ver. Las “mejores” herramientas que utiliza una mentalidad típica de la ignorancia, cuando se defiende, son las justificaciones que actúan directamente sobre los sentimientos o sobre los conceptos de justicia, solidaridad y responsabilidad. Por lo cual, cuando una persona intenta liberarse del sufrimiento, inmediatamente su propia mente comienza a lanzar mensajes de alerta, como los siguientes: "¡Cuidado que te estás volviendo indolente!", o "¡Cuidado que estás cayendo en la resignación y el conformismo!".

La comprensión de ningún modo, podrá ser indiferente, ni la aceptación jamás podrá ser resignación. Lo que sí es claro, es que la comprensión nunca podrá ir, en contra de las leyes del universo que ya comprende, ni jamás caerá en la resignación de quien se cree y se siente impotente e incapaz ante la vida, pues quien realmente ha comprendido, es porque conoce el Poder de la Aceptación. La aceptación surge de comprender que cualquier circunstancia-sin excepción- cumple un propósito de amor.

Mi reflexión tiene que ver entonces, con un estudio hermenéutico que se asocia y disocia entre el individuo (i) y el INDIVIDUO (I), su relación y coherencia con el mundo exterior y bien entendido, con su propio mundo interior.

De lo que se trata entonces, es de verificar en nuestra experiencia, con nuestros resultados personales, lo que mientras tanto, por bueno que sea, es sólo concepto. Concepto verificado = verdad. La cuestión es no creer en lo que nos llegue, pues esa actitud conduce a un estado de sedimentación-cristalización, definida como una situación de la persona que ya no evoluciona más en esta experiencia de vida y la cual, a menos que siga siendo útil como función para otros a su alrededor que si están evolucionando, está lista para separar archivos mentales, para morirse.

Epos

Tomando en consideración la base aceptológica de la palabra [Un epos ({s} [é-pos]) es un poema épico extenso basado en sucesos heroicos (p. ex. la Odisea, o la Araucana.)], así pues que, me referiré al epos de la siguiente manera, es un movimiento que consiste en desplazar a una persona, de un punto a otro punto [desplazamiento externo], Inclusive a desplazarse interiormente desde un lugar a otro lugar del mismo punto [desplazamiento interno], estamos hablando entonces de que el epos es un movimiento tanto externo (de A a B), (de A a C) (de A a D) como interno (de A a otro punto cualquiera en A).

Figura 1. Tomado de GUYKA, Matila C. [1992]. El número de oro. Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes.

Barcelona: Poseidón.

El desplazamiento puede realizarse en línea recta [desde A a D] o en forma espiral, hacia atrás o hacia adelante, en todo caso, debe darse para que un individuo viva o deje de vivir en forma real o en su propia imaginación, sin por ello caer en estados patológicos. En fin, tiene mucho que ver con el movimiento que hacemos desde lo conocido a lo desconocido: abandonar a la madre, ir al colegio, transformarnos en adultos, iniciar una nueva relación, realizar un viaje de placer o de negocios, sufrir alguna enfermedad avasallante…

Ese desplazamiento también puede ocurrir en momentos muy complejos del propio ser humano y de su interioridad, me refiero que se puede dar en la reflexión, dado que ésta es un compromiso con lo complejo de la vida a través de nuestro intelecto y de nuestro corazón. Entonces, redefino el epos como el compromiso que adquirimos los seres humanos cuando viajamos y de alguna manera, lo hacemos con valor.

Vale decir, que el epos, de todas las maneras tiene que ver con la conciencia: si hay epos, es porque hay valor y hay conciencia. Así pues, que incrementar la conciencia y comprensión de quiénes somos y de lo que somos y podemos ser, exige y facilita valor, dado que el objetivo de la vida es muy claro: desplazarse para buscar amar y ser feliz.

En todo caso, el epos me pone en contacto con la vida misma, de allí que busque experimentar lo que es real sin abandonar inclusive mi búsqueda exterior o nuestra búsqueda interior.

Movámonos entonces en el sentido siguiente:

· Escapemos del pesar no satisfaciendo de manera exclusiva nuestros deseos temporales.

· Movámonos precisando nuestros defectos y corrigiéndolos de manera adecuada.

· Así entenderemos que para llegar a la muerte como estación final de este epos de la vida no debemos tener apegos.

Nos resistimos a aprender que lo más precioso que hay en la vida no son las pertenencias. No es lo que podamos comprar… creyendo que eso nos hará libres o inmortales.

No hay nada a que renunciar, porque nada te pertenece. Es como el sueño profundo. No tienes que renunciar al lecho cuando te quedas dormido. Simplemente te olvidas de él.

Nisargadatta Mahara

Cuánta razón tenía este autor, cuando entiende que el epos es no resistir, no apoderarnos. Resistir y apoderarse es en cierta forma renunciar, y en nuestro caso no hay que renunciar a nada porque nada hemos tenido, porque nada nos pertenece. De todo lo que creemos que nos pertenece, de eso nos olvidamos cuando dormimos para despertar al otro día o para no despertar jamás en este mundo.

Las Caricias

Caricia. (Del it. Carizze-, var. De carezza). F. Demostración cariñosa que consiste en rozar suavemente con la mano el cuerpo de una persona, de un animal, etc. //2. Halago, agasajo, demostración amorosa.

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?


Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

La Caricia Perdida

Alfonsina Storni

Las caricias son un tipo de manifestación cariñosa de una persona. Pueden ser de naturaleza verbal o no verbal, condicionales [por lo que manifestamos en lo concreto, ya sean sentimientos, pensamientos o acciones], incondicionales [por el mero hecho de existir] y atributivas [por los atributos que expresan nuestra singularidad en el mundo, y las cuales tienen algo de incondicionales y también algo de condicionales], que impliquen darse cuenta de la existencia de otra persona.

También pueden ser vistas como formas de reconocimiento de los demás y son vitales para vivir y sobrevivir, tanto física como psicológicamente, so pena de que, si son insuficientes en cantidad o calidad, se padezcan serios trastornos [Tan importante es la necesidad de caricias, que las personas, a falta de caricias positivas y antes de no tenerlas de ningún tipo, prefieren buscar y recibir caricias negativas. Es decir, que es “mejor” ser rechazado, antes que ignorado. Los juegos psicológicos se realizan buscando, más o menos inconscientemente, cuando una persona da y la otra recibe caricias negativas]. Y en fin, las caricias son uno de los constituyentes básicos de la aceptación en cuanto forma parte del yo y del tú.

El propio acto de acariciar permite el acercamiento de dos cuerpos, de dos seres separados que aún no se funden sino que se proyectan como en un primer plano, es decir, de dos seres que se aceptan uno en si y “per se” y el otro, además de, en la aceptación de si y del otro. Pareciera un juego de palabras sin sentido pero veamos el siguiente ejemplo: “si un enamorado mira a su novia quien está dedicada a sus oficios: en sus modos de actuar, en aquellas expresiones suyas, en sus mismos rasgos físicos vive de improviso lo que ella representa”. BALESTRO, P. (1.994) .

La caricia no es pues, algo simple, ni un simple contacto: “La caricia no quiere ser un simple contacto, parece que sólo el hombre pueda reducirla a simple contacto, y entonces carece de significado. Al acariciar al otro, yo hago nacer su carne, con mi caricia, bajo mis dedos. La caricia forma parte del conjunto de ceremonias que “encarnan” al otro”. SARTRE, J.P. (1968) .

La caricia es por tanto, una declaración de valor que se duplica al estar más profundamente arraigada en la aceptación tanto de si como del otro. Hemos llegado sin duda al punto de tener que explicar que en el primer grupo de caricias, las condicionales, considero imprescindible hablar de las caricias de implicación, que no son más que aquellas que nos permiten unicidad a través de la aceptación no sólo del otro sino también, de lo que le ocurre al otro y que, generalmente acompañamos con palabras inofensivas. Creer y aceptar entonces, y en este caso son sinónimos.

La Valoración

Uno de los elementos más interesantes de la aceptación es la valoración que nosotros tengamos sobre nosotros mismos e inclusive, de los demás. Así se constituye en un proceso evaluativo, sin duda alguna, tanto de nuestra propia persona como del otro, al cual también me debo. Ese proceso evaluativo de si, para si y para el otro, tiene en esencia constituyente algo muy importante que amerita atención inmediata de nuestra parte: el aprendizaje experencial o lo que aprendemos concientemente, los logros y la actitud y actitudes frente a la vida y cada uno de sus procesos de aprehender o de desaprender. Este tipo de valoración a la cual deseo hacer referencia incluye técnicas como la valoración experencial y la autovaloración.

Cuando hablo de la valoración experencial me refiero a la evaluación en la cual cada persona humana produce, construye, una respuesta de manera verbal, oral o escrita. En este punto debo llamar la atención por cuanto el valorarnos y valorar al otro es de significativa importancia para el hecho mismo de la aceptación y, en este caso, de la sanación interior. El verbo, innegablemente, tiene una importancia capital en nuestra vida, bien sea a través de las declaraciones o de los silencios. El verbo nos permite y nos faculta para cerrar heridas o profundizarlas y mantenerlas abiertas. Sin embargo, si me valoro adecuadamente o valoro adecuadamente al otro, aceptándome y aceptándolo, puedo aceptar curarme, y si me curo, estoy reconciliándome tanto con Dios, como con los demás y conmigo mismo.

En cuanto a la autovaloración, siento que nos ofrece la oportunidad para que yo pueda regular mi aprendizaje y me responsabilice de progresar en cierta medida espiritual, psicológica y fisiológicamente, dado que integra de modo articulado un concepto de mi mismo y de parte mía, de modo tal que comienzan a aparecer cualidades, capacidades, intereses y motivos de manera relativamente estable que nos permiten realizar las aspiraciones más significativas de nosotros mismos.

La autovaloración, dependiendo de la valoración experencial de cada uno de nosotros, se nos presenta como estructurada, adecuada y efectiva. Ello nos dibuja a un sujeto que tiene sobre si un profundo conocimiento y en efecto, reconoce sus cualidades y defectos, creando así una clara definición de identidad personal, entre lo que desea, lo que hace para lograrlo y el reconocimiento de hasta qué punto podría llegar aceptando elementos contradictorios sin destruir la estabilidad de su autovaloración.

La Benevolencia

Interesante es parafrasear a Aristóteles en su Moral a Nicómano, cuando explica que la benevolencia es muy parecida a la amistad pero no es precisamente la amistad y, tampoco es amor (enamoramiento) porque no presenta ni la intensidad ni el deseo de aquel. Concluye el autor, diciendo que la benevolencia nace a la vista de la virtud cuando una persona muestra a otra que es de honor.

Pero en nuestro caso, habría que hablar de la benevolencia como una manera muy especial, mezcla de bondad y de perdón, compasión y fraternidad, mezcla de modos de vida inclusive que necesitamos aceptar los seres humanos por cuanto vivimos entre el defecto y el vicio. Somos parte de ellos pero también somos parte de la benevolencia, de allí que para la reedificación del mundo, de nuestro mundo, debemos convertirnos en seres benevolentes: vale decir, seres plenos de bondad, perdón, compasión, fraternidad, tolerancia, respeto… amor.

La benevolencia se convierte así en una forma de inteligencia que permite aumentar la calidad de vida de cada uno de nosotros. Los seres humanos somos seres inteligentes que buscamos a través de la perfectibilidad, una inteligencia feliz y una felicidad inteligente. De allí que debamos ser seres benevolentes para vivir una felicidad inteligente y estar dotados de una inteligencia feliz, es decir, que nos ocupemos de manera real tanto de nuestras cosas físicas como de nuestras cosa espirituales y psíquicas.

Vivir en aceptación, implica aliviar las penas de nuestro corazón, ganándonos el de los demás espontáneamente, honestamente. Vivir en aceptación implica vivir en el perdón y desde el perdón. De allí que, se pudiera plantear una convivencia, es decir, un compartir diario de manera fraterna no sólo con nosotros mismos, sino también con los demás.

Ignorancia, investigación e hiperrealidad

Conferencia dictada por Carlos A. Vásquez D.

En el marco de las Primeras Jornadas de Investigación

De la Universidad Nacional Abierta, Sede de Barquisimeto

“Nada en el mundo puede reemplazar a la perseverancia. ¿El talento? ¿Cuántos hombres talentosos han caído? ¿El genio? El mundo entero ha oído hablar de genios desconocidos. ¿La educación? El mundo está lleno de indigentes cubiertos de diplomas. Sólo la perseverancia y la determinación son todo poderosas”

La cita anterior pertenece a la “Guía del Empleado” de Mc Donald. ¿Qué es lo que realmente le interesa a tan importante empresa en el mundo? No es el talento. No es la genialidad. Tampoco es la educación. Sólo le interesan los brazos perseverantes de unos cuantos individuos que bajo cualquier excusa (válida o no) –en todo caso, válida para cada uno de ellos- sean de la más completa ayuda para que los negocios salgan bien: “menos la persona es pensante, más dócil ella es y es eso precisamente lo que busca cada vez más en la mano de obra de todos los países, accesible, abundante y barata”.

Se nos ha venido creando una necesidad –y quisiera subrayar esto- ficticia de que cualquier trabajo es bueno y de que hay que cuidarlo porque no hay muchos. Una necesidad que termina por imponerse entre la sombra de la ignorancia total (usted está sometido a presión y no puede pensar con acierto) y la sombra de una ignorancia bárbara (si no toma lo que hay, ¿qué otra cosa puede tomar?). Ignorancia impregnada de irrespeto hacia el ser humano, hacia el ser pensante. Ignorancia soslayada a través del discurso de los políticos cazurros, cada vez más al y en el servicio de los grandes intereses económicos y financieros con una mezcla de alto y bajo coturno económico. Ignorancia reflejada en cualquier aspecto que nos conduce a un estado vegetativo donde no se hace sino divertir a través de una actividad humana que se resume en el consumo de bienes y de servicios para la alegría de las empresas.

Ignorancia que se agazapa detrás de una cortina alfabetizadora. ¿Hasta cuando vivimos inmersos en el plano de lo excesual?¿Hasta cuando el tiempo de Aión?.

Al parecer, “la Guía del Empleado” Mc Donal está viva entre nosotros. El “tittaiment” [mezcla de entertainement y titis(en slam tetas)], o cóctel de diversión estúpida y alimentación suficiente se impone. Ya no hay necesidad de inteligencias ni de “intelligentsia” pues lo que prevalece y realmente importa son sus brazos. Ya no importa el analfabetismo como corolario de la ignorancia, la persona analfabeta crece en otro nivel bien interesante por cierto. La ignorancia se desborda por todas partes, mientras que la educación y su promoción ya no forma parte de las estrategias de las grandes empresas “porque de una parte el débil nivel de la educación y de formación, permite controlar los costos de producción, y de otra parte, porque ello permite asegurar un clima poco reivindicativo del lugar de trabajo, en razón de una docilidad de las personas poco escolarizadas y de la poca escogencia que se les ofrece”.

A través de una globalización de la economía y de su consecuencia directa: el economicismo del ser, se busca o se pretende mundializar la ignorancia, abono para un capitalismo y un comunismo dicho socialista y ciego. ¿Habrá otras alternativas a las cuales nos pueda conducir la educación?

Asistimos a una confiscación sutil de la democracia pues la privación de la libertad individual ha tomado una nueva forma en la era de la globalización económica. No me refiero a la pérdida física (solamente) de la libertad sino a la pérdida intelectual a través de una educación bastante débil y bien utilitarista que no busca sino formar nuevos técnicos con muy poco juicio fuera de su campo de especialización.

Mejorar esa condición de ignorancia pudiera y debería ser la de los educadores: Naturalmente que para lograrlo debemos investigar lo suficiente desde el punto de vista individual de manera que saliendo cada uno de nosotros de ese estado de abulia (si se me permite el préstamo lingüístico), saldría la patria, la república, la nación, el país e inclusive el estado (todas en minúsculas).

Investigar es la consigna. Investigar para superar la crisis [de la cual no nos hemos separado jamás].

La crisis educacional. Crisis familiar. Crisis... que nos está volviendo locos. Investigar para tener claro que superar la crisis pudiera ser, llevarnos a otra crisis que también debemos superar. Por ello, recalco el hecho de que no debemos esperar que luego de que se produzca una solución, el país... y todas las denominaciones posibles queden sin crisis, eso fuera injustificable a la luz de cualquier teoría.

La orden es investigar pero no sólo y tan sólo para los programas que ya las universidades tienen, me refiero a investigar para mejorar cada vez más nuestra calidad de vida personal, académica, institucional; la orden es aplicar todos los conocimientos que hemos adquirido para superar positivamente nuestra manera de vivir desde todos los ángulos de vida posibles. Investigar para mantener la conciencia despierta y el sentido de autenticidad nos cubra permanentemente. Investigar para ser más tolerantes, más pacientes, más amorosos, más bondadosos... No me refiero a la investigación “anaquélica”, que sólo pertenece a las paredes de los Centros de Investigación y sólo sirven para las evaluaciones institucionales del CNU, y lo peor de todo es que aún continuamos con los mismos problemas de siempre. Investigar para execrar el vivopendejismo al cual culturalmente pertenecemos y que se manifiesta de manera cotidiana importunando a veces hasta con la presencia de la violencia, la agresividad y hasta, la muerte misma.

La orden es investigar y superar la ignorancia en un país donde todas las condiciones hiperreales están dadas y han pasado de un estado de hiperrealidad uno a un estado de hiperrealidad dos, con la única diferencia que los actores en algunos casos, han cambiado.

Vivimos, trabajamos y estudiamos en un país cuya sintomatología hiperreal es permanente, donde lo hiperbólico no es casual. Es cotidiano. Donde usted es lo que no quiere ser. Donde usted hace lo que no quiere hacer. Un país donde la reedificación se impone y la única manera no es creando nuevas categorías de ignorantes, ni de analfabetas, ni investigadores teóricos.

Sin embargo, es un país rescatable pero óigase bien, rescatable de nosotros mismos cuya abulia nos ha permitido tener lo que tenemos: el mejor terreno pleno de abono para realizar mejores cosas, mejor vida, convertirnos en mejores ciudadanos.

¿Cómo lograr eso? Creo que estando en alerta de conciencia, pensando, reflexionando o como cada uno de ustedes quiera llamar a ese estado tan necesario. Creo que la falsa competencia nos tiene partidos en dos y hasta en tres. La competencia nos ha hecho mucho daño, y eso incluye a todos, aunque a unos más que a otros.

Debemos, y ese es un reto desde hace algunos años atrás, investigar para mejorar nuestra realidad educativa que es bastante compleja y sobre la cual quisiera decir algunas palabras.

La propia palabra realidad es de por si bien compleja pues hay tantas realidades como personas existen, si realidad es consecuencia de una actividad de percepción de algún objeto o de algo. Imagínese la percepción dentro del cerebro de cada ser humano donde lo que prevalece es algún tipo de ignorancia, bien sea funcional, académica, de élite, social... un dicho legal dice que el desconocimiento de... no implica que usted viole las normas que de paso han sido aceptadas po r usted mismo. Es compleja porque existen muchos mecanismos fenoménicos que duplican cada dificultad de analizar y de comprender la justa ubicación de la persona humana donde le corresponde estar.

Nuestra realidad educativa está llena de parches y eso no es bueno ni es malo, es un reflejo de lo societal que vivimos, así está nuestra sociedad: llena de parches. Parches, debo entender aquí, han sido voluntades que se intentaron lograr, pedazos, recortes de algo que tal vez funcionó en España, en Argentina, en Cuba, en Francia, en Brasil, en otro lado, y lo trajeron aquí de alguna manera para no decir que improvisadamente y lo pegaron a un período gubernamental, lo decretaron, lo impusieron y por supuesto, no se logró sino en un porcentaje bastante bajo. No nos importó a los docentes si esas revoluciones educativas, reformas educacionales,... eran aceptables o no. Eran aplicables o no.

Nosotros seguíamos enfrascados en otro tipo de discusiones (aquí debo aclarar que el gremio docente ha sido el más combativo de todos los gremios). Discusiones que tal vez eran importantes para sobrevivir pero sólo para eso y nosotros necesitamos vivir.

Para investigar nuestra realidad educativa, creo que debemos tener claro cuál realidad vamos a investigar, para qué la vamos investigar, de qué manera la vamos a investigar y sobre todo, cómo voy a utilizar sus resultados. Respuesta: debo buscar la autenticidad y mi propia vía, crear mi proyecto de vida personal, familiar e institucional y en esa medida emprender el epos de la vida personal, familiar e institucional.

Dónde se esconde la ignorancia

Para saber dónde se esconde la ignorancia, primero debemos saber algunas diferencias. ¿Cómo saber cuál es la diferencia entre resignarse, tener fe y aceptar? El único sitio que tiene la ignorancia, para esconderse, es mantenerse en la oscuridad. Por ello, la parte oscura, primitiva, de la mente humana, donde se esconde la ignorancia, responde hábilmente a todo intento consciente que las personas realizan para tratar de liberarse del sufrimiento, a través de permitir que la luz de la comprensión entre a sus mentes y limpie para siempre las sombras oscuras de la ignorancia acumulada durante largos años de contaminación mental.

La mente ignorante utiliza como armas, para defenderse de cualquier situación, las justificaciones que actúan directamente sobre los sentimientos o sobre los conceptos de justicia, solidaridad, responsabilidad y lucha contra el mal. Por lo cual, cuando una persona intenta liberarse del sufrimiento, inmediatamente su propia mente comienza a lanzar mensajes de alerta, como los siguientes: "¡Cuidado que te estás volviendo indolente!", o "¡Cuidado que estás cayendo en la resignación y el conformismo!".

De igual forma, las mentes ignorantes de todas las personas a su alrededor lo abrumarán con toda clase de mensajes para tratar, desde su inconciencia que la persona no se desprenda del mundo del sufrimiento. Porque los sufrientes no quieren sufrir solos.

Por lo tanto, para mantener la paz en su interior, la persona necesitará, en primer lugar, prepararse para resistir el bombardeo de la ignorancia que lo atacará con expresiones como: indolente, resignado, indiferente, insensible, malo, duro de corazón, sin personalidad, conformista, servil, regalado, borrego, atenido, por eso el mundo no cambia, dónde está la solidaridad, dónde está la justicia, dónde le lavaron el cerebro, etc. Y, en segundo lugar, necesitará practicar las técnicas de maestría para no permitir que las mentes ignorantes se den cuenta de su comprensión de amor.

LA TOLERANCIA

Hasta el presente, he escrito sobre algunas virtudes y algunos valores que conforman a mi manera de ver, la aceptación. Tengo que agregar una más: la tolerancia, que conlleva entre otras cosas a la resignación, la pasividad, inclusive hasta la ignorancia. Razón por la cual, la tolerancia no es exclusiva de las religiones sino que desde allí, tal vez, surgió el ‘modelo’.

La tolerancia, como ya señalé, es una virtud y es un valor que permite muchas formas de ser en cada persona, es muy compleja por cuanto contiene su propio caos e inclusive, sus propios conflictos interiores que cada quien debería enfrentar por su propio bien. Esa es una elección que usted hace o que no hace.

La tolerancia es uno de los valores humanos más respetados y guarda relación con la aceptación de aquellas personas, situaciones o cosas que se alejan de lo que cada persona posee o considera dentro de sus creencias. Se trata de un término que proviene de la palabra en latín “tolerare”, la que se traduce al español como “sostener”, o bien, “soportar”.

La tolerancia nos permite desarrollarnos en nuestro propio epos, es decir, llevarnos hacia de un lado hacia otro lado. Significa que podríamos desarrollar nuestro potencial, arriesgándonos inclusive a encontrarnos con peligros ubicados en los extremos de cada vida.

Tolerar, como ya se ha DICHO, es un proceso complejo porque cuando necesitamos ser tolerantes, debemos hacerlo justo en el medio de esos extremos de la vida: entre la injusticia y la justicia, entre la violencia y la paz. ¿Tiene sentido que toleremos la pobreza, la delincuencia, el desempleo? Los tres incluyen la mayor de las violencias, tal cual como nos lo hacía saber el propio Gandhi.

Como vemos, la tolerancia está en una relación bien estrecha con el respeto, de allí que podamos aceptar las diferentes opiniones en torno a un mismo tema, aceptando y respetando las diferencias étnicas, sociales, culturales y religiosas, entre otras, teniendo siempre en cuenta que aquello que estemos respetando no atente contra la integridad y los derechos ecológicos de los otros a los cuales nos debemos: las personas, los animales y el medio ambiente

La tolerancia se ha instituido a través de muchas religiones en diferentes escenarios pero debemos tener cuidado pues cuando deriva en abulia, en apatía, en yemanfutismo… se convierte en patológica.

En algunos ámbitos es más difícil que se dé, sobretodo en aquellos de índole religioso, pero en la actualidad hemos visto destacados ejemplos, como la visita de Juan Pablo II a una sinagoga, en Abril de 1986; el papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) no se ha quedado atrás, dialogando con representantes de la comunidad islámica y visitando además templos de otras religiones. El líder del budismo tibetano el Dalai Lama, también se ha caracterizado por la apertura y el diálogo abierto, y asimismo otros líderes religiosos se muestran hoy en día más dispuestos al diálogo y la comprensión; estas actitudes de tolerancia religiosa ya han pasado de ser un lujo para llegar a ser una verdadera necesidad, en un mundo marcado por el conflicto de ideologías, conflictos que han desencadenado los más terribles actos extremistas en el mundo, tanto históricamente como en la actualidad.

Aunque algunas veces, los seres humanos debemos tolerar lo que realmente no hemos aceptado, por presiones que podríamos llamar circunstanciales. No debemos entonces, tolerar por tolerar. El ejercicio de la tolerancia es una actividad de concienciación muy clara y muy bien definida.

LA RESIGNACIÓN

La comprensión bajo ningún respecto, será indiferente pero tampoco la aceptación podrá serlo, desde la perspectiva que planteo acá: la resignación. Ahora bien, lo que es definitivamente claro, es que la comprensión no podrá ir, en contra de las leyes del universo que ya comprende, ni tampoco caerá en la resignación de quien se cree y se siente impotente e incapaz ante la vida, pues quien realmente ha comprendido, es porque conoce el Poder de la Aceptación.

¿Cuándo surge la aceptación?

La aceptación surge cuando comprendemos que cualquier circunstancia -sin excepción- cumple un propósito de amor.

La aceptación es comprensión por cuanto el propósito fundamental de la vida es desarrollar la conciencia sin perder de vista las leyes universales. Sin embargo, la resignación no es comprensión

“La aceptación profunda de la realidad de la vida es comprender, PRIMERO QUE TODO, que la realidad de la vida tiene, como propósito fundamental, el desarrollo de la CONCIENCIA a través de reconocer las Leyes que rigen el Universo. Y, luego, que la enseñanza presente en toda circunstancia de la experiencia humana, tiene el propósito de la realización interior que libera, definitivamente, de la posibilidad de volver a sufrir. Tal aceptación profunda de la realidad de la vida generará en la persona estas cualidades maravillosas del amor: la convivencia en paz total con todos los seres del universo, la expresión constante del amor y la valoración de todas las circunstancias de la vida.”

La resignación deja en nuestra mente una situación de frustración constante, que se observa con toda claridad y desde cualquier ángulo.

Por lo tanto, la resignación puede ser considerada como el refugio de la ignorancia, de hecho, es la cueva oscura de la mente que está cansada de luchar inútilmente, para acomodar la vida a sus propias creencias. La persona que ha caído, en la resignación, siente entre otras cosas, una gran impotencia, ante las circunstancias de la vida, y se siente sin deseos de continuar luchando.

No obstante, cuando la persona deja de luchar, por resignación, tiene la posibilidad -a pesar de la frustración que mantiene en su interior-, de recuperar, en parte, su energía vital.

Esta recuperación podría, eventualmente, llevarlo a comprender que tener paz interior es más importante que luchar. En consecuencia, en algún momento llegará la luz de la comprensión a su mente y se dará cuenta de que el camino a la liberación del sufrimiento no está del lado de afuera, ni es tampoco luchar contra la vida para cambiar la realidad, sino que el cambio es la concepción interna de la vida. Es en ese momento, cuando habrá trascendido la limitación de la resignación y podrá entrar en el camino de la comprensión de la Aceptación como ciencia que libera del sufrimiento

EL RESPETO

No voy a comenzar definiendo lo que es respeto desde el punto de vista etimológico sino pensando que desde la perspectiva de la aceptación, respetar es aceptar por cortesía las manifestaciones de acatamiento, respetar es acatar.

El respetar tiene dos epos que se complementan: uno va y el otro viene. Definitivamente no pueden existir uno sin el otro, es decir, si yo no siento respeto por mi tampoco puedo sentirlo por otro. Yo soy la base, razón por la cual, el respeto sustenta cualquier situación de buena y sana convivencia. Esta es la teoría.

En la práctica hay pequeñas variantes, comienza por el conocimiento que debo tener sobre los derechos fundamentales del otro: derecho a la vida, a la libertad, a su intimidad... Debería agregar que el respeto es entonces, el reconocimiento del otro por mi, desde mi punto de vista, desde mi valoración.

Sociedad cuyos individuos carezcan del más mínimo respeto por los otros pierde su sentido ético y moral. Pareciera que cuando refiero respeto, estoy considerando sólo a los otros seres humanos. Y no es así. El respeto tiene que ver también, con la aceptación, la consideración y la comprensión de los otros seres que además del humano, nos rodean a cada paso por la vida: las plantas, los animales, los paisajes urbanos, e inclusive, algunos elementos materiales cuyo abuso o falta de respeto, hablan por si mismos de nuestra condición adecuable en lo respetuoso o fuera de él.

El respeto incluye la no crítica, el no enjuiciar al otro. De allí que considere que en general, somos seres irrespetuosos pero que en nuestro camino por la vida pudiéramos aprender a ser considerados por nosotros mismos como seres de respeto. Desde este punto de vista, ¿Es posible la convivencia? ¿Es posible la tolerancia? Obviamente que no es nada fácil pero tampoco es imposible puesto que visto de esta manera, el respeto tiene que ver con una educación sostenida en valores, en lo ético.

Si alguien, según nuestro criterio, nuestra experiencia, ha cometido un error, nuestra actitud pudiera ser la de mostrarle el camino sin imponérselo e invitar a que lo recorra y viva lo que debe vivir, lo que le toca vivir pero respetando su decisión de hacerlo o no. Esta postura tiene que ver con la aceptación de que nosotros, los seres humanos, somos almas libres.

Me refiero al libre albedrío, visto desde el punto de vista filosófico, psicológico e inclusive espiritual. Ese libre albedrío es la creencia donde ciertas doctrinas de la filosofía sostienen que nosotros los humanos podemos tomar nuestras propias decisiones, para muestra leamos la cita de Schopenhauer:

Puedo hacer lo que deseo: si puedo si lo deseo dar todo lo que tengo a los pobres y por lo tanto hacerme pobre yo mismo, si lo deseo. (…) Freedon of the Will. (1957). Volúmen I, p.327

La vida no se detiene, cada ser humano hace lo que tiene que hacer y ya. Generalmente, nosotros tenemos sólo dos salidas: ¿lo aceptamos o no lo aceptamos?. La escogencia de la respuesta no es fácil pues dependerá de innumerables factores, entre ellos, la experiencia y el conocimiento que tengamos sobre cada fenómeno. Eso si, debemos considerar la aceptación sin resignación ‘per se’. Debemos permitir el fluir de la vida de manera que dispongamos de un mayor espacio para mejorar la calidad de vida, la salud, las relaciones con los otros… nosotros somos parte de la vida y la no aceptación en algún momento no nos debe apartar de ella.

Si rehusamos aceptar a alguien o algo, normalmente sentimos presión, mucho dolor, ansiedad y en algunos casos nos lleva a la enfermedad. Es el momento del desarrollo del conflicto con lo que es, y el conflicto, en su mayor parte, sucede dentro nuestro ser, exactamente donde hace más daño.

A MANERA DE CONCLUSIONES

· Ante la interrogante de ¿por qué sufre el hombre? Debo exponer que por desconocimiento, por no comprender lo que sucede, por no aceptar lo que sucede que tiene que ver con el apego, por no haber un verdadero respeto hacia si mismo y hacia los demás, por no haber una verdadera tolerancia, por no valorar las cosas en su justa medida, por una excelente dosis de ignorancia.

· Ese sufrimiento de la humanidad tiene unas consecuencias físicas, espirituales y psíquicas, que obviamente, aparecerán de manera diferente en cada ser humano. Inclusive, aparecerán en secuencias diferentes y marcadas también diferentemente. No es casual que se haya producido un incremento estadístico en las consultas con los psicólogos y los psiquiatras. Que haya un aumento en la ‘práctica’ de religiones y sectas. Que haya un incremento en la farmacopea natural con la intención de palear ciertos males producto del sufrimiento físico, producto de la baja causada por el estrés en el sistema inmunológico.

· Esto me lleva a concluir que si el ser humano, conoce su posición en el universo y sabe cuál es el recorrido que va a hacer en la vida, cuáles son las paradas, cuáles son las desviaciones de la ruta originaria. El sufrimiento va a aminorar y en algunos casos, tiende a desaparecer. La solución está, en desechar los viejos programas que tenemos instaurados en nosotros y en abrirnos a un nuevo momento del universo.

· De manera categórica mas sin determinismo, debo decir que la aceptación en cuanto tal, evita el sufrimiento en todas sus manifestaciones. Lo cual me lleva a pensar que yo debo formar para la aceptación y comprender que ella va de la mano del amor.

· Otro asunto tan importante como las anteriores conclusiones es el de hacer hincapié en trabajar la ignorancia, aunque jamás saldremos de ella sino que por el contrario profundizaremos en la medida que la usemos de manera positiva, benigna, es decir, que la ignorancia misma se convierta en el propio motivo que impulse su superación.

· Con respecto al epos y su desarrollo, considero que cada uno de nosotros deberá realizar su guión de vida, de planificar su ruta a seguir. De llevar su propia bitácora de manera que haga revisión en cada momento, reflexión de cada paso a seguir o de cada paso dado, de manera que no vivamos insistiendo en repetir el mismo programa, en decir, las mismas cosas

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